miércoles, 19 de abril de 2017

Gramática Montessori

Un poco de historia...

María Montessori diseñó el trabajo de la gramática para comenzarlo en la educación inicial. Normalmente no se necesita conocer la gramática para estructurar un pensamiento y expresarlo a través del lenguaje. La gramática no crea el modo de escribir, ni crea el lenguaje, simplemente es el modo de profundizar en él para entender cómo está formado y de este modo perfeccionarlo. Por ello, es muy útil dar al niño la gramática en este momento en el cual el lenguaje se está organizando en su mente. A los 6 años, el primer período de desarrollo ha terminado y empieza a despertarse un gran interés por la cultura y nuestra tarea es aviviar ese interés por el lenguaje. Para ello, podemos explicarles la etimología de las palabras o darle a conocer nuevo vocabulario a través de la lectura entre otras muchas actividades. 

Además, es preciso presentarle que cada palabra pertenece a una de las nueve categorías gramaticales: sustantivo, artículo, adjetivo, verbo, adverbio, pronombre, conjunción, preposición e interjección.

Para su mejor estudio y comprensión, la doctora - María Montessori - agrupó estas nociones en tres grandes grupos:

  1. Familias del nombre: representan la parte material.
  2. Familia del verbo: representa la energía del idioma.
  3. Partículas de unión y expresión.






1. FAMILIA DEL NOMBRE.


Sustantitivo

El objetivo es que tomen conciencia de que cada cosa posee un nombre.


Historia del nombre

El hombre tuvo que inventar todos los nombres de las cosas que existían, porque aunque ya existían las plantas y los animales, ellas no podían emitir sonidos por medio de cuerdas vocales. Tuvo que ser el hombre -que tiene cuerdas vocales- porque podía emitir lenguaje oral  y por lo tanto pronunciar palabras.

¿Quién inventó todas las palabras que existen?

Fue el Hombre y es muy posible que las primeras palabras que surgieron en su lenguaje, hayan sido precisamente los nombres. Fue el Hombre quien tuvo que poner un nombre a cada cosa que lo rodeaba, no sólo para reconocer el medio ambiente, sino para organizar su pensamiento y poder comunicarse con los demás.
El hombre es el único ser que posee lenguaje oral, es decir, que puede pronunciar palabras. Los sonidos que forman las palabras corresponden a las letras que tú conoces. Si las combinamos entre sí, podemos formar millones y millones de palabras: aproximadamente seiscientos cuatrillones (6 seguido de 26 ceros).
Todas esas combinaciones las han ido haciendo grupos humanos a través de la historia. Ellos han ido agrupando diversos sonidos para formar palabras y les dieron un significado. 
Es tan importante la palabra que, por medio de ella, los seres humanos han podido comprenderse, unirse y comunicarse. Pero también, es desconociendo del lenguaje ha creado confusión y separación. Esto fue lo que ocurrió en  la historia de la Torre de Babel:

En un pasaje de la Biblia, se cuenta que, hacer mucho, mucho tiempo, existió un pueblo descendiente de los hijos de Noé. Un buen día se dijeron:
- Vamos a construir una gran ciudad, y una torre tan grande que llegue hasta el cielo. Así seremos muy famosos, seremos como dioses y no tendremos que dispersarnos por la tierra para poblarla.
Y comenzaron su trabajo. Pero el Señor, al ver la osadía de estos hombres dijo:
- Ellos son un solo pueblo y hablan un solo idioma. Será mejor evitar que se entiendan entre ellos.
Y para lograrlo, el Señor confundió su lenguaje y cada uno comenzó a hablar en una lengua diferente. De este modo ningún grupo entendía lo que el otro decía y tuvieron que abandonar la construcción.
Esta ciudad se llamó Babel, que, en hebreo significa confusión.

Esta es la leyenda que explica cómo nacieron los diferentes idiomas. Pero, en todos ellos ellos existen los nombres.
Todas las cosas tienen un nombre: los objetos, las plantas, los animales, los países... Todo lo que el hombre ha conocido o ha creado tiene un nombre. Cada utensilio que construía, cada semilla que plantaba, cada animal que cazaba tenía un nombre. Cuando aprendió a navegar, cada forma de nave y cada parte de ella tuvo un nombre, y cuando el mar borrascoso le ponía obstáculos, también a estos los llamó de alguna manera: ciclón, tempestad, maremoto. Y en cuanto a los elementos del cielo y de la tierra, también los nombró: trueno, relámpago, tormenta.

Cuando comenzó a identificar sus sentimientos y emociones les dio nombre: amor, odio, ternura, alegría, etc. También a sus gustos y deseos, todo sentimiento del alma humana posee un nombre. El hombre transmite esos nombres de generación en generación y esos van aumentando. Así se afirman y evolucionan los idiomas de los pueblos. 

Veamos cómo el idioma de cada pueblo tiene nombres para sus descubrimientos, sus experiencias y todos sus trabajos. Por ejemplo, la palabra sandwich viene del inglés. Tomó este nombre porque fue Lord Sandwich quien, por primera vez, tuvo la idea de tomar un trozo de carne y colocarla entre dos rebanadas de pan. Hay muchísimos ejemplo como éste.

A través de los nombres, también podemos darnos cuenta de algunos aspectos de la historia.  Un ejemplo es el nombre América. Este continente se llama así porque lleva el nombre de un italiano, Américo Vespucio, quien dio cuenta que la tierra descubierta por Colón era un nuevo continente.

Gran cantidad de ejemplos pueden ser tomados del estudio de la mitología griega: los meses de años, los días de la semana, el nombre del mar Egeo, entre otros.
Muchos de los nombres científicos derivan del griego, por ejemplo geometría, que significa medida de la tierra; o geología, cuyo significado es estudio de la tierra. Hay otros nombres como los de San Francisco y Santa Bárbara que originariamente fueron misiones que se instalaron para la difusión del cristianismo en América. Luego se convirtieron en ciudades y conservaron el nombre de esos santos.

También los nombres de personas nos cuentan un poco de los pueblos y sus costumbres. Antiguamente se usaba solo un nombre. No existía el apellido, pero al crecer el número de habitantes, se daba el caso en que había tantas personas llamadas igual que para distinguirlas empezaron a especificar. Por ejemplo, Jorge el alto, Jorge el gordo, Jorge el delgado, Jorge el poeta, Jorge el carpintero o, simplemente, el nombre acompañado del lugar al que pertenecía.
En la Biblia encontramos un claro ejemplo: Jesús de Nazaret.
En la mayor parte de las sociedades hay nombres adicionales al nombre individual (de pila en la tradición cristiana).
Normalmente estos nombres adicionales designan diferentes identificaciones públicas del individuo, como su situación  en la estructura de parentesco, su oficio, su título de nobleza, o su orden de nacimiento.
En muchas sociedades son estos nombres y, muy especialmente los identificadores de parentesco, los más usados e importantes. En nuestra sociedad, estos nombres adicionales se denominan apellidos. Así, en España, aparecieron apellidos que hacían referencia a lugares o a construcciones como Toledo, Castillo, Iglesias, etc.
Un grupo importante de apellidos son los que reflejan actividades y las ocupaciones durante la Edad Media como, por ejemplo, el apellido español Herrero y sus equivalentes Smith (inglés), Schmidt (alemán) o Kovacs (húngaro). 
Otros ejemplos de este tipo pueden ser Mercader, Molinero o Carretero. Los apellidos que denotan descendencia o parentesco pueden llevar en español sufijos como -ez -Pérez, González, etc.- En escocés, prefijos como Mc-; en inglés, sufijos como -son; y en los países escandinavos sufijos como -sen. Así el apellido Johnson o Jensen significan "hijo de John". 
El orden de los apellidos difiere de un país a otro. En nuestro país usamos primero el o los nombres y luego el apellido paterno seguido del materno. Sin embargo, en Estados Unidos se usa sólo el nombre  seguido del apellido paterno. En los nombres chinos la primera parte es el apellido, la segunda el nombre de generación y la última el nombre.

Y ahora que ya sabemos un poco más sobre el nombre, sigamos con el análisis del sustantivo y cómo se representa.


  • Material: una pirámide negra y triángulo negro.



Probablamente, las primeras palabras que aparecieron en el lenguaje de los hombres fueron los nombres de las cosas. Esto quiere decir que los sustantivos son palabras que existen desde hace mucho tiempo atrás. Para simbolizarlo, María Montessori, escogió algo construido por el hombre hace muchísimo tiempo y que aún perdura: las pirámides. Además, eligió el color negro porque el carbón, un elemento natural, es de este color. 
Cuando trabajamos en clase, vamos a utilizar una de las caras de esta pirámide. ¿Qué forma tiene? Triangular. Por eso, vamos a representarlo con un triángulo negro. 


Artículo

  • Material: Una pirámide celeste, triángulo celeste.

Este símbolo se presenta de manera similar al sustantivo. Tiene la misma forma porque lo acompaña siempre. Es un poco más pequeño porque, en la oración, es algo menos importante que el propio sustantivo.


2.  FAMILIA DEL VERBO.

Verbo

El objetivo es que los niños tomen conciencia del verbo como acción y no materia. Una acción que dura un tiempo determinado, que una vez que pasa ya no se ve pero que, sin embargo, algo ha sucedido, algo ha cambiado. La acción ha desaparecido pero existe porque tiene efectos y consecuencias. El niño tiene que experimentar que la acción no existe por sí misma, sino que necesita de un sujeto que la ejecute y, mucha veces, también de un objeto sobre el cual recaiga esa acción. Sin los sujetos y los objetos no existirían los verbos.

  • Material: esfera roja, círculo rojo.

Para representar al verbo, María Montessori pensó en la pelota que puede rodar, tener movimiento, ya que para realizar acciones tiene que haber movimiento. El color rojo representa al sol, que nos da energía, calor, luz. El color rojo también representa la sangre que circula por nuestro cuerpo y que está en constante movimiento. 

Si dibujamos la esfera roja, nos queda un círculo del mismo color. Por eso se representa de esta manera.


Iré ampliando poco a poco. Mientras tanto, aquí os dejo un fantástico SlideShare de Eva Díaz Sánchez.





Libro de los elementos gramaticales de Eva Díaz Sánchez


En clase































Fuente: creciendoconmontessori.com
             montessoriparatodos.com

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